La confianza preestablecida solo está en primera persona singular.
Los observaba creyendo que estaría lejos de ser como ellos, quizás me equivocaba, a los comunes los llamaba egoístas indomables, necios del enfrentamiento a quienes son, establecidos por sus propios patrones de conductas desviadas de lógica en la realidad. A nosotros sin embargo, los distintos, nos llaman locura despiadada, nos miran, nos degradan y nos califican como insensatez humana, pero ambos tan solo somos el reflejo del temor y la verdad de nuestra raza tímidamente escondida, el silencio del eco de los latidos, el susurro de los árboles, la frustración de las calles peligrosas junto con la rebeldía del solitario y estamos dispuestos a luchar, a luchar sin bienes, ni ropas, ni sueños, ni rabia, pues la lucha es interna y constante, ya que la mejor arma es dejar de dividir y vivir en paz contigo mismo, seas como seas y seas quién seas.